La mujer rural, por Julio César Castillo Ing. Químico.

Photo by Karolina Grabowska on Pexels.com

La mujer rural, trabaja de sol a sol, es el pilar de la familia rural, cuida sus hijos, los
animales de corral y la huerta familiar, es fuerte, valerosa, es resistente y luchadora, es hija, hermana, esposa, madre, maestra de sus hijos. Es todo un ser humano, ejemplo de bondad.
Cada 15 de octubre, se conmemora el día internacional de la mujer rural, en medio de esta pandemia, queremos reconocer a la mujer rural, aquella que se levanta muy
temprano y se acuesta muy tarde, aquella que trabaja sin parar, que no se le reconoce su importancia por que no tiene número de seguro social, cuenta bancaria o sujeto de crédito.
La mujer rural es emprendedora, innovadora, que produce y procesa sus quesos,
mermeladas, artesanías que muchos apelan sus precios, sin valorar el talento y su
creatividad. Por que no tiene marca y un empaque que contamina.
Si, hace falta una política pública de fomento y protección a la mujer rural. No piden subsidios ni que le regalen nada, con su sudor en la frente, dicen alto y claro, nosotras somos productivas, no una carga al erario público, exigen que se les mire como son, Mujer, única que trabaja, que produce, que se multiplica.
Que vive en las limitaciones de las comunidades, que no cuentan con sistemas de agua y saneamiento seguros, que no tienen energía eléctrica, una carretera o calles asfaltadas, que no llega el internet de buen ancho de banda, que sus viviendas sufren el deterioro del tiempo y del clima, que sufren la vulnerabilidad cuando hay un desastre natural.
Existe una deuda social con las comunidades rurales y en especial con la mujer rural, debemos iniciar con programas educativos, capital semilla y seguimiento a la producción agropecuaria para que su producción reciban un precio justo y que no caigan en manos de especuladores intermediarios.
Crear mercaditos que faciliten la comercialización de los productos producidos por las mujeres rurales, que permiten el proceso de compra y venta directamente del productor al consumidor. Estos centros de comercialización pueden convertirse en un centro comunitario y desarrollo local, donde se fomente la producción local y nacional, donde se brinde una educación permanente y se desarrolle una nueva cultura rural.
Un aspecto a mejorar es la asociatividad, como mecanismo de crecimiento y desarrollo, unir esfuerzo es una alternativa para fortalecer el trabajo de las mujeres rurales, dando visibilidad y posicionamiento al trabajo, a los productos y servicios que realiza la mujer rural.

Publicado por Includenutrition.org

Nutricionista-Dietista panameña.

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